La Obediencia en la Amistad
Echa un vistazo a tu calendario para la próxima semana, para las próximas dos semanas: ¿tienes algún momento agendado para compartir con tus amistades? ¿Alguna cita que incluya sentarte y hablar con una amiga? ¿Disfrutar de una taza de café o de una comida juntas? Si es así, ¡estás siendo obediente y tal vez ni siquiera lo sabías!
Vivir en comunidad no es una idea nueva para mí, he pensado mucho en ello y lo he discutido largo y tendido con mis amigos. Debe ser que necesito seguir predicándomelo a mí misma, porque todavía estoy luchando con ello y el tema sigue surgiendo.
Cuando miro mi calendario, me resulta muy fácil sentirme abrumada y darme cuenta de que no tengo tiempo para salir a tomar un café o a almorzar con una amiga. Nuestras agendas están repletas: compromisos familiares, horarios de trabajo, la iglesia y un millón de cosas más que tenemos que hacer. (Esta publicación del blog no va a tratar sobre si estamos o no sobrecargadas de trabajo, sino sobre cómo hacer espacio para el descanso y la reflexión dentro de nuestras agendas).
“Acuérdate del día de reposo para santificarlo” es uno de los Diez Mandamientos. Dios nos dio el ejemplo del descanso en la creación. Sabía que sería bueno para nosotros porque estoy segura de que sabía que nos concentraríamos tanto en esforzarnos, lograr y hacer que nos olvidaríamos de descansar. Los beneficios no son solo físicos, sino también emocionales y relacionales. Junto con la reflexión, el descanso puede ayudarnos a entender la verdad de quién es Dios. Las conmemoraciónes y las festividades que Dios requirió de los judíos eran para recordarles lo que Dios había hecho por ellos en el pasado. Celebrar las obras salvadoras de Dios y su impacto le recordaba a Israel lo que habían pasado y mantenían su enfoque en Dios.
Puede ser muy fácil olvidar cómo Dios te ha ayudado a superar las pruebas cuando estás ocupada corriendo hacia la siguiente cosa.
Me parece mucho más significativo reflexionar sobre la obra que Dios está haciendo en mi vida cuando lo hago en una conversación con una amiga. A menudo, mis amigos me ayudan a ver cosas que pasé por alto o me señalan formas en que Dios está usando las circunstancias de mi vida para acercarme más a Él. El otro día estaba hablando con una amiga sobre una circunstancia difícil que estoy atravesando y de repente me di cuenta de que una de mis oraciones de mucho tiempo estaba siendo respondida por mi experiencia con esa dificultad. No sé si hubiera llegado a esa conclusión sin el beneficio de la conversación. Hablar en voz alta sobre las cosas que están sucediendo y escuchar una perspectiva diferente sobre ellas me ayuda a recordar de dónde vengo, lo que he aprendido y lo que Dios ha hecho en el pasado en lugar de simplemente correr de una cosa a otra.
En Mateo 18:20, Jesús dice: “Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Sin duda, tiene sentido que Él se revele con mayor claridad a nosotros cuando estamos en una comunidad cristiana. Cuando Cristo es el centro de atención, siempre me levanto de esas mesas sintiéndome animada, más ligera y llena de esperanza. Dios nos ama bien a través de los demás. Eso significa que estoy siendo bendecida al mismo tiempo que alguien más, si elegimos seguir esta dirección. ¡Toma tu calendario, contacta a una amiga y fija una fecha para descansar y reflexionar!
“Queridos amigos, ya que Dios nos amó tanto, sin duda nosotros también debemos amarnos unos a otros. Nadie jamás ha visto a Dios; pero si nos amamos unos a otros, Dios vive en nosotros y su amor llega a la máxima expresión en nosotros.” 1 Juan 4:11-12
ACERCA DE NUESTRA BLOGUERA
Sarah Flowers vive en la campestre ciudad de Chadds Ford, donde ella está rodeada de belleza y conexión con la tierra y su historia. Le encanta el café y las flores y conocer a Jesús. Eterna aprendiz, busca seguir el plan de Dios para llevar la justicia a los menos favorecidos. Sarah se declara optimista en serie y melómana; ¡siempre hay un camino hacia el lado soleado y una banda sonora para el viaje! Es madre y esposa y una exalumna agradecida de la Universidad de Northwood. Sus experiencias anteriores incluyen profesional de la industria automotriz y diva de los zapatos. Sarah sirve en el equipo de diáconos en la capilla de Willowdale.
ACERCA DE NUESTRA TRADUCTORA
Ana León nació en México y emigró a los Estados Unidos a los 9 años. Vivía en Kennett Square, Pennsylvania, pero su familia se mudó a Wilmington, Delaware, donde Ana conoció a su novio de la secundaria con quien ha estado casada por más de 13 años. Son padres de dos niños, uno de 14 años y otro de 11 años. Ana ha traducido e interpretado profesionalmente por más de 13 años. Comenzó a asistir a Willowdale En Español en el 2018 y sirvió como una de las intérpretes del servicio durante un año. Actualmente es parte del personal de Willowdale como la Coordinadora de los Programas del Ministerio de Niños. En su tiempo libre le gusta ir a la playa, pintar, leer, y escribir.