Pausando a la mitad de la Cuaresma

Muchas experiencias en la vida son mejores si nos tomamos el tiempo para anticipar y

prepararnos. No para ser irreverente, pero tomemos el sexo como ejemplo. La

anticipación y la espera lo hacen más especial, añade al placer y la experiencia del

evento. Este período de espera puede endulzar el evento que está por venir. También

pienso en una muy planeada boda, un evento social o unas vacaciones bien

planificadas. Podría ser incluso la anticipación previa al nacimiento de un hijo o un

ascenso laboral. No siempre apreciamos mucho lo que tenemos si no hemos trabajado

para ello.

Tanto el Adviento como la Cuaresma son temporadas de preparación. Durante la

temporada de Adviento, los cristianos anticipan con alegría la celebración del

nacimiento de Jesucristo, mientras que la Cuaresma es un período de solemne

reflexión y preparación para la conmemoración de la muerte y resurrección de Cristo.

Algunos protestantes no le dan mucha importancia a la temporada de Cuaresma, pero

personalmente la considero importante y significativa. Sin preparación, la magnitud del

sacrificio del Viernes Santo y la verdadera grandeza de la celebración de Pascua

podrían escaparse.

Actualmente estamos a mitad de camino de la Cuaresma, el período de 40 días

(excluyendo los domingos) entre el Miércoles de Ceniza y el Sábado Santo.

Al reflexionar sobre las temporadas de Cuaresma en mi vida, he notado que han sido

de tres maneras:

1. La Cuaresma pasa completamente desapercibida. En mis años anteriores, veía

la Cuaresma como alguna tradición arcaica en una denominación de la vieja

escuela. Hubo muchos momentos en los que escuchaba sobre ella en la iglesia

y sabía que se acercaba la Pascua, pero, de alguna manera, cualquier tipo de

pensamiento significativo se perdía en el caos. Si bien las escrituras no dan

mandamientos específicos sobre la Cuaresma, olvidar al Señor puede ser cierto

en cualquier temporada de nuestras vidas. Recientemente encontré estos

versículos de Deuteronomio 8:11-14 convictivos:

“Ten cuidado de no olvidar al Señor tu Dios, dejando de guardar sus

mandamientos, sus ordenanzas y sus estatutos, que yo te mando hoy; 12 no sea

que, después de haber comido y saciado, y haber edificado buenas casas y

habitarlas, 13 y cuando tus ganados y tus rebaños se multipliquen, y tu plata y tu

oro se aumenten, y todo lo que tienes se multiplique, 14 entonces, se te

ensoberbezca el corazón y te olvides del Señor tu Dios, que te sacó de la tierra

de Egipto, de la casa de servidumbre…”

Cuando la vida va bien, a veces puedo olvidar a Dios. Créeme, si las cosas van mal,

corro hacia Él, pero cuando la vida es pacífica y contenta, no siempre lo he recordado.

Aquí estamos en esta bendita temporada cuando recordamos que Jesús se dirigía a la

cruz, y a veces ni le doy un pensamiento. ¡Él no nos olvidó! Sabía a dónde se dirigía y

mantuvo en mente Sus propósitos.

2. Comenzar con grandes planes para una temporada de Cuaresma significativa y

luego estrellarse y quemarse. Cuando sé que se acerca la Cuaresma, empiezo a

pensar en cómo hacer que sea significativa. ¿Renunciaré a algo o agregaré algo a

mi vida? ¿Haré ayuno cada semana? ¿Por un día? ¿Por una comida? ¿Qué puedo

hacer para que sea especial? Sé que Jesús lo pagó todo y quiero honrar esto con

un poco más de atención de mi parte. Esto generalmente termina dejándome

decepcionada en la mañana de Pascua, ya que me siento mal por no hacer

suficiente y por no enfocarme lo suficiente en Dios durante esta temporada. Al

escribir eso, me recuerdo que no se trata de que yo gane el favor de Dios. No se

trata de lo que yo haga por Él, y, sin embargo, a menudo siento que perdí la belleza

de la temporada. No estoy segura si me preocupa decepcionar a Dios o si, en

cambio, estoy decepcionada por no aprovechar al máximo la oportunidad de

acercarme a Él.

3. Un caminar lento y constante hacia la cruz. Este es el estilo de "mantenlo simple" y

menos mi norma (después de todo, soy un eneagrama #3). Sin embargo, quizás

este sea mi mejor enfoque. No hago grandes planes, sino que invito a Jesús a

mostrarme el camino cada día. Este año, además de mi tiempo devocional matutino

normal, simplemente agregué un devocional de Cuaresma a mi día para leerlo al

mediodía o antes de dormir. Esto ha ayudado a reenfocarme en medio de mi día.

Ha sido un buen marcador para devolverme al significado de la temporada: una

oportunidad para reflexionar sobre Su sacrificio. He disfrutado de la aplicación

Lectio 365 en mi teléfono y de este devocional en línea de Cuaresma de la

Universidad Biola. Este enfoque simple ha mantenido a Cristo en la vanguardia de

mi mente más a menudo.

Jesús lo dio todo en la cruz para que podamos ser reconciliados con Dios. Su

resurrección en la mañana de Pascua fue el evento más importante de la historia.

Debido a que Él vive, nuestras vidas pueden tener propósito y podemos pasar la

eternidad con Él. Creo que esta temporada de recuerdo merece ser reconocida. Quiero

pensar en lo que Él estaba haciendo y diciendo en sus últimas semanas. Quiero

saborear los momentos y experimentar Su amor y propósito. No quiero perder esta

hermosa oportunidad de experimentarlo de manera más rica.

La temporada de Cuaresma está apenas a la mitad. ¿Cómo podríamos pausar para

recordar y conocerlo más plenamente?

Una forma podría ser escuchar esta canción de Andrew Peterson, “Recuérdame”, que

proviene de las palabras del ladrón en la cruz junto a Jesús.

Lucas 23:39-43

39 Uno de los criminales que colgaban allí le insultaba: “¿No eres tú el Mesías?

¡Sálvate a ti mismo y a nosotros!”

40 Pero el otro criminal le reprendió. “¿No temes a Dios,” le dijo, “ya que estás bajo la

misma condena? 41 Nosotros somos castigados con justicia, porque estamos

recibiendo lo que merecen nuestras obras. Pero este hombre no ha hecho nada malo.”

42 Luego dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”

43 Jesús le respondió: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”

ACERCA DE NUESTRA BLOGUERA:

Bonnie Kotler y su esposo Mitch tienen dos hijas, tres hijos, cuatro nietos y tres perritos. Fue ama de casa durante muchos años antes de regresar a la fuerza laboral después de recibir su Maestría en Consejería y Relaciones Humanas de la Universidad de Villanova. Ella es una consejera profesional licenciada en The Peacemaker Center y en su consultorio privado, True North Counseling. Bonnie ha estado en el equipo de enseñanza del ministerio de mujeres de Willowdale desde 2012. Los estudios Bíblicos han sido una parte importante en su caminar como creyente, y a su vez, le encanta ayudar a otras mujeres a encontrar la paz con Dios y crecer en su fe. Le gusta escribir material para el estudio Bíblico, leer ficción, pasar tiempo con la familia y hacer cualquier cosa bajo el sol. A Bonnie le encanta reír y considera que la risa es la mejor medicina. Salmo 126:2

ACERCA DE NUESTRA TRADUCTORA:

Liliana Daza es la hermana mayor de 4 hijas de una familia colombiana muy conservadora. Oriundos de un pequeño pueblo ubicado en el Oriente de Colombia en frontera con Venezuela donde creció y pasó su niñez. Luego se mudó a la capital para terminar sus estudios superiores en el área de tecnología. En el año 2011 se trasladó a los Estados Unidos junto con su familia debido a una oportunidad laboral. Desde temprano, Liliana ha sentido un llamado para servir y apoyar a la comunidad, por lo que aprovecha cada oportunidad que Dios pone en su camino para este propósito. Liliana disfruta de un buen café negro, viajar, comer buena comida, especialmente cuando viaja. Liliana hace parte de la Iglesia Willowdale en español casi desde sus inicios.